| vito@ahoraldosivi.com.ar Rosario Central siempre sale así en su cancha. En realidad, desde que Juan Antonio Pizzi es el entrenador, siempre propone un ataque masivo y vertiginoso, tanto de local como de visitante. Aunque cambió en las últimas fechas para bien, agregándole juego a tanto vértigo con un ajuste clave, abandonar la “doble contención” para poner a enganchar a Diego Martín Rivero, un futbolista dúctil para enlazar con los atacantes y con los “tanques” que vienen por afuera, los laterales y los volantes externos. Ahora, si Rosario Central siempre te sale a llevar por delante, en cualquier campo, pero mucho más en el Gigante, ¿por qué Aldosivi “se suicidó” al refugiarse tan groseramente en el fondo y entregarle desde el vamos pelota y terreno? En efecto, Central lo llevó por delante. Pero Aldosivi se dejó. Habrá que discutir que es primero, si el huevo o la gallina. Se podrá argumentar que el mayor mérito fue primero del rival, como esgrimió el entrenador de Aldosivi, Fernando Quiroz. Algo de eso hay, pero tanto como la falta de reacción del equipo de Mar del Plata. La carencia de un plan para tratar de evitar el “tornado” que se le vino encima. Aldosivi salió a esperar y defender, como contra River. Pero ni Central es River de local (está muy claro) ni es factible que se repitan partidos como los del Nuevo Gasómetro. Y el problema de Aldosivi no fue solo el mal diagnóstico, no fue solo esa postura inicial demasiado conservadora que terminó entregándole lo que quería a Central, el exclusivo protagonismo. Lo más grave es que tampoco el equipo de Mar del Plata ensayó reacción en el durante, no tuvo un plan alternativo para tratar de salir del atosigamiento con, al menos, algo más de tenencia de pelota. Nunca Aldosivi salió de esa “doble contención”, a la que últimamente los entrenadores parecen obligados a usar, ni siquiera 0-2 abajo, y los cambios fueron de volante central por volante central y de delantero por delantero. El hombre para tratar de enhebrar algo de juego, para intentar que se armara al menos un circuito con un par de pases seguidos, Enrique Seccafién, permaneció en el banco y recién ingresó en el minuto 31, con el partido 0-3 abajo, cuando ya era demasiado tarde. Antes de eso, casi todo fueron despejes sin destino, desprenderse de la pelota de cualquier forma, lo que devino en un boomerang, con los laterales y volantes de Central otra vez encima. También es cierto que es recién el tercer partido con Quiroz de técnico. Es de esperar que ahora venga el replanteo, antes del partido de local ante Patronato. Abandonar los temores, tomar más riesgos, y tratar de encontrar una idea propia para esgrimir en cualquier cancha. Como Central. Publicado en La Capital el 14 Noviembre 2011 | |